lunes, 15 de febrero de 2016

No más pinos por favor...

  Según afirmaba hace un par de años el nº42 de la revista de medio ambiente del Gobierno de La Rioja; "Páginas de Información Ambiental", en La Rioja se repobla cada año alrededor de 1.000 hectáreas de terreno. Según rezaba este panfleto, en La Rioja se han plantado unos 1'2 millones de árboles por campaña durante los últimos 15 años. Esto, no es más que uno de los medios que tiene la administración de lavar su imagen y teñirse de verde, aunque sea un verde vandálico, como veremos a continuación... Afortunadamente, no todo lo plantado son pinos, ni todos los pinos agarran.


Pinar autóctono de pino carrasco (Pinus halepensis) en el Vedado de Eguaras -Bardenas Reales-. Pueden 
observarse pinos de distintas edades, así como un sotobosque formado por romeros, lentiscos, sabinas, etc.


 ¿Por qué se plantan pinos?

 Nos dirán que para evitar la desertificación, para controlar la erosión... Supuestamente para recuperar un hábitat que fue degradado... NADA MÁS LEJOS. Se plantan pinos porque a los miopes ojos de la mayoría de personas es más bonito el color verde. Se plantan pinos porque puede considerarse -aunque en muchos casos no lo sea- como una inversión para los ayuntamientos en forma de aprovechamiento de leña o acotado de setas. Se plantan pinos porque hay un buen puñado de ingenieros forestales viviendo de las administraciones y tienen que justificar de algún modo su existencia. Se plantan pinos porque así los alcaldes y concejales se suben al carro de la ecología, Se plantan pinos...

 Elegir la razón que más os guste, pero no creáis que se hace una labor conservacionista plantando pinos sin ton ni son. El hábitat "original" en los valles riojanos no consistía en espesos y cuadriculados pinares, sino en bosques mediterráneos de coscoja, encina y acaso algún pino carrasco, que se encontraban más o menos aclarados, dependiendo de la zona y el pastoreo existente.


 ¿Por qué se daña al medio ambiente?

Retroaraña cavando hoyos para plantar pinos en una ladera
con presencia de víbora hocicuda (Vipera latastei).
Foto: Óscar Zuazo.
 Porque se acaba con la biodiversidad. Porque se destruyen los últimos retazos remanentes de vegetación mediterránea autóctona y todas las especies asociadas a ellas terminan por desaparecer al verse alterado su nicho ecológico. Unas veces se labra el terreno con un bulldozer, lo que arrasa el ecosistema existente, otras se cavan hoyos con retroexcavadora... para después plantar pinos a troche y moche y con muy poco espacio entre si. Esto último, provoca una gran competencia entre ellos, por lo que crecen estirados y raquíticos, a la par que tapizan el suelo con sus acículas secas -acidificándolo- y bloquean la entrada de la luz del sol con sus copas. De este modo dificultan que otras especies vegetales crezcan y por tanto, impiden el desarrollo del sotobosque. Como resultado, podemos pasar de tener una "horrorosa" ladera poblada de tomillos, espartos, lavandas y lastones, en la que viven arlequines, lagartos y perdices... a tener un maravilloso y espléndido desierto verde que sólo puede servir de dormidero a algunas aves, que para buscar su alimento deberán trasladarse a algún otro lugar que albergue vida.


Así luce una repoblación con el paso de los años... sólo los pinos crecen de forma raquítica.


 ¿Qué especies se ven afectadas?

 Aparte de las ya comentadas, todas aquellas que se encuentren asociadas al matorral mediterráneo.
Especies cinegéticas como el conejo y la perdiz también
se ven afectadas por las repoblaciones irracionales.
 En La Rioja podemos hablar de plantas tan conocidas y/o características como el romero (Rosmarinus officinalis), enebros y sabinas (Juniperus sp.), el espino negro (Rhamnus lycioides), la coscoja (Quercus coccifera), el espantalobos (Colutea arborescens), la aristoloquia (Aristolochia pistolochia), la ontina (Artemisia herba-alba), el sisallo (Salsola vermiculata), el lentisco (Pistacia lentiscus), la madreselva (Lonicera etrusca) o la efedra (Ephedra fragilis), entre otras muchas. Insectos como la escasa mariposa arlequín (Zerynthia rumina), la mantis mediterránea (Iris oratoria) o incluso las importantísimas abejas (Apis melifera). También especies cinegéticas tan emblemáticas como el conejo (Oryctolagus cunniculus) o la perdiz (Alectoris rufa), que si bien encuentran refugio dentro de las repoblaciones en tanto que los pinos son jóvenes, con el paso de los años ven como su hábitat queda transformado en un estéril bosque caricaturizado.

 Otra especie a la que las repoblaciones le están restando hábitat es la perdiz pardilla (Perdix perdix), cuyas exiguas poblaciones riojanas se encuentran en peligro crítico de desaparición. Resulta curioso que la administración elabore un plan de recuperación de la especie y al mismo tiempo se esté cargando su hábitat con las dichosas repoblaciones.

 Los anfibios y reptiles tampoco se libran del impacto de las repoblaciones, cuatro de las especies más raras y amenazadas de nuestros reptiles se ven afectadas gravemente por estas. El eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), las lagartijas cenicienta (Psammodromus hispanicus) y colirroja (Acanthodactylus erhythrururs) y la víbora hocicuda (Vipera latastei), sobreviven a duras penas y en forma de poblaciones aisladas en los pocos rincones que la agricultura y las infraestructuras les han dejado y que ahora se ven amenazados por este afán repoblador. Los anfibios también pueden verse afectados de forma indirecta, debido a la acidificación que producen las acículas de los pinos caídas, que pueden alterar el ph del suelo y de las charcas donde se reproducen.


Pinar-coscojar natural en la Bardena Aragonesa. Representa un ecosistema
mediterráneo de verdad, en contraposición con una insípida repoblación.
Foto: Ignacio Arróspide.
 ¿Por qué el pino?

 Ante esta situación lo lógico sería preguntarse; ¿Por qué no se plantan encinas y coscojas en lugar de pinos?... Lo cierto es que encinas y coscojas también se plantan, pero en un número muy inferior al de pinos. Lamentablemente estas plantas tienen un agarre más débil, un crecimiento lento y una resistencia a las sequías menor que el pino carrasco. Hay que reconocer que una vez perdido el mantillo original, si queremos encinas primero debemos plantar pinos que sirvan de refugio y "soporte" a futuros plantones de encina. Después, a medida que los árboles vayan creciendo, lo ideal sería ir aclarando los pinos hasta su casi total eliminación -o al menos su equidad respecto a las encinas-. Por supuesto, habría que abrir los ojos y mirar donde se repobla, respetando laderas de vegetación autóctona protegida y lugares de reproducción de especies faunísticas que requieran protección. Pero no, eso sería hacer las cosas bien, lo cual requiere un esfuerzo y una planificación. En realidad, resulta mucho más sencillo plantar pinitos, que crecen muy rápido y hacen muy bonito... aunque luego se conviertan en un polvorín capaz de arder con la más mínima chispa.


 Algunos ejemplos del despropósito:

 Estos son sólo cuatro ejemplos del resultado derivado de las repoblaciones de coníferas, por desgracia, hay muchísimos más...

 -Alto del Tío Borde.

Ortofoto del Alto del Tío Borde tomada por satélite. Pincha
 en 
la imagen para verla en detalle.
 Con el motivo -o excusa- de redimir lo que en su día fue un vertedero de residuos procedentes del cultivo del champiñón, se repobló hace ya bastantes años el alto del tío Borde, un pequeño cerro situado al norte de Pradejón. Un lugar cuya vegetación autóctona estaba catalogada de interés especial y en el que había -sí, hablo en pasado- lagartija cenicienta. Como si de una persecución expresa a las lagartijas se tratara, no se limitó la repoblación al mencionado cerro, sino que con el paso de los años se extendió a todas las laderas y baldíos aledaños. No sólo las lagartijas resultaron desahuciadas, a día de hoy también los mochuelos y las perdices se están viendo obligados a emigrar al quedar su hogar transformado en una zona arbolada.

Aspecto del Alto del Tío Borde tras las repoblaciones.

 Hay quien dice que eso está mejor así, que antes era un basurero... Pero lo cierto es que sobre la mierda -como es lógico- no se plantó ni un sólo pino, simplemente creció la hierba. Eso sí, cada vez que llueve negros lixiviados envenenan la vertiente norte del cerro, mientras que todos los tomillares y lastonares de la zona quedaron irremediablemente arrasados por la vorágine repobladora.

 -Sierra de Préjano.

Ortofoto de la Sierra de Préjano tomada por satélite. Pincha
 en la imagen para verla en detalle.
 Resulta desolador transitar por el puerto de Vallaroso, entre Cornago y Enciso, para comprobar como el paisaje se encuentra destrozado por la presencia de pequeños mojones de tierra, uno por cada pino plantado. Casi 3.000 hectáreas de superficie ultrajada, de las cuales dirán los miopes que aquello es muy feo, que está "mu' pelao". Me pregunto yo si aquello se llenase de estirados y sombríos pinos... ¿Dónde cantaría el escaso escribano hortelano (Emberiza hortulana)? ¿Dónde anidarían los aguiluchos pálidos (Circus cyaneus)?¿Dónde cazaría el águila real (Aquila chrysaetos) y berrearían los ciervos (Cervus elaphus)? y por supuesto... ¿Qué pasaría con el hábitat de la víbora hocicuda, especie que es la serpiente más rara y amenazada de La Rioja y al mismo tiempo del resto de la Península Ibérica?

Vista de parte de la Sierra de Préjano, con Peña Isasa al fondo, desde el puerto de Vallaroso.

 Parece que una buena parte de las repoblaciones que se cebaron sobre este lugar acabaron en fracaso, pues pasa el tiempo y la panorámica no termina de verdear por completo. ¿No podía haberse planificado mejor y repoblar únicamente las zonas más favorables para el agarre de los plantones?... tiempo, dinero y esfuerzo, que bien pudieran haberse empleado para otros menesteres.

 -Los Agudos.

¿No hay suficientes pinos ya en Los Agudos? Ortofoto de
"El Espartal" que muestra recientes repoblaciones sobre
laderas de vegetación autóctona. Pincha en 
la imagen para verla en detalle.
 A mediados del pasado siglo se repoblaron con pino carrasco alrededor de 1.300 héctareas en la cara norte del monte de Los Agudos, situado entre las localidades de Autol, Aldeanueva de Ebro y Calahorra. Hoy en día se trata de una repoblación madura con algunos ejemplares de gran porte, que necesita urgentemente una intervención de aclarado y repoblación con especies autóctonas como la encina. Si bien es cierto que se han aclarado muchas zonas y se ha plantado alguna encina, estas actuaciones son todavía insuficientes -cuando no están mal ejecutadas-. Además, todavía siguen repoblándose con pinos los escasos "trozos" que quedan de vegetación autóctona, a pesar de que la regeneración del pinar está garantizada. ¿Acaso no hay ya suficientes pinos en Los Agudos?...

Dentro de unos años, cuando los pinos crezcan, el olvidado monumento a Félix Rodriguez de La Fuente
 que hay en Calahorra pasará a ser invisible para todo aquel que no lo conozca.

 Como ejemplo del total desprecio por la naturaleza que constituyen estas nuevas repoblaciones, puede erigirse la que "asfixia" el ya de por si descuidado monumento a Félix Rodriguez de La Fuente, situado cerca del humedal de La Degollada.

 -El Cerro Mirabel.

Ortofoto del Cerro Mirabel tomada por satélite. Pincha en
la imagen para verla en detalle.
 Otro caso de escándalo es la repoblación del Cerro Mirabel en Grañón. Un cerro que por su aspecto supone un elemento insustituible del paisaje de ese rincón riojalteño. Un capricho de la naturaleza que fue labrado en su totalidad y repoblado en el año 2008. Repoblación que según el blog al que lleva este enlace, costó 50.000 euros de dinero público y que ha resultado ser un completo fracaso, puesto que a día de hoy sólo queda con vida algún pino en su cara norte.

Vista del Cerro Mirabel desde Santo Domingo de La Calzada.

 Parece que los responsables no entienden cosas tan básicas como la asfixia radicular en ese tipo de terrenos tan compactos, a menudo colmados de agua en invierno y tan secos en verano. ¿O será que no les importa?... yo ya no sé que pensar, pero muchas zonas de los alrededores han sido o están siendo repobladas del mismo modo y con similar éxito.


 Lamentablemente a día de hoy poco se puede hacer al respecto. Es necesario que la opinión general, tanto de los ciudadanos como de sus representantes políticos, cambie respecto al concepto de naturaleza. Tenemos la mente educada a ver la naturaleza únicamente reflejada en los árboles y el color verde, lo que resulta absolutamente irreal. En el medio natural se encuentran todas las formas, todos los colores y cada uno donde le corresponde. Es una cuestión de educación ambiental, materia que en los tiempos que vivimos difícilmente tiene cabida. Tal vez tengamos que enfocarlo de otro modo y preguntarnos; ¿Por qué se malgasta el dinero de todos plantando pinos, a la vez que se destruye nuestro maltrecho patrimonio natural?

viernes, 22 de enero de 2016

¿...Y ahora qué?

 Echando un vistazo al Plan de Gestión del espacio protegido Red Natura 2000 "Peñas de Arnedillo, Peñalmonte y Peña Isasa". Podemos ver que se trata de un lugar protegido, que teóricamente no se puede tocar, salvo para tareas de conservación. En lo referente a las comunidades vegetales, dichas tareas, u objetivos podemos leerlos en las páginas 25-26.


Páginas 25-26 del Plan de Gestión del espacio protegido Red Natura 2000 "Peñas de Arnedillo,
 Peñalmonte y Peña Isasa"
.


Página 45 del Plan de Gestión del espacio protegido Red Natura 2000
 
"Peñas de Arnedillo, Peñalmonte y Peña Isasa".
 Más adelante en la medida 1.2. "Actuaciones encaminadas a la mejora del estado de conservación de hábitats de interés comunitario" -página 45-, podemos ver las actuaciones previstas.

 De la lectura de tal documento parece desprenderse que las repoblaciones que se lleven a cabo en la zona deberían ser de encinas, quejigos, sabinas o incluso de pudios y tejos. De ser así, ni tan mal... la medida resultante sería tan acertada como falsa. Tanto como ilusa es la mente del que crea que en las horadadas laderas de la cumbre de Peña Isasa, no se van a plantar pinos.

 Pero ¿por qué no?... Si hasta los presupuestos que aparecen en el documento -página 48-, afirman que hay 5.000 euros para restauración y mejora de comunidades de pie de cantil y otros 5.000 para repoblaciones de frondosas...


Página 48 del Plan de Gestión del espacio protegido Red Natura 2000 "Peñas de Arnedillo,
 Peñalmonte y Peña Isasa"
.


 Muy barato ha de resultar producir y repoblar encinas y pudios o se les va ir -sólo un poco- la cosa de las manos. Sólo con el vallado cinegético que nos han plantado se han tenido que ventilar más de la mitad de lo presupuestado. Yo a lo mejor es que soy muy ignorante, muy cenizo o muy escéptico, pero es que no me creo ni una sola palabra de lo escrito en este documento, que no me parece más que una mera declaración de intenciones al tiempo que le entra la risilla floja a quien lo redacta o manda redactarlo.

 Se supone que una Consejería de Medio Ambiente y quienes en ella ocupan cargos, están para conservar nuestro patrimonio -que es de todos nosotros- y qué mínimo, que para cumplir lo que dicen documentos y planes de gestión de lugares protegidos, nada más y nada menos que por la legislación europea. De modo que las actuaciones a contemplar en un espacio como este deberían ir encaminadas al aclarado y reducción de la masa forestal ocupada por el pino, en favor de un desarrollo de la vegetación autóctona y de las repoblaciones con frondosas. Al menos en un mundo ideal debería ser así. Pero como no vivimos en un mundo ideal y dado que tanto los sueldos de estos ingenieros que dependen de la administración, así como las repoblaciones se pagan con dinero público, yo propongo una cosa... que a estos señores se les pague su salario correspondiente y se queden en sus casas tumbados, viendo el Discovery Max, La Ruleta de la Suerte o haciendo lo que les plazca, pero que por favor dejen de tirar nuestro dinero y de destrozar nuestra tierra con repugnantes repoblaciones de pinos.

 Porque que a nadie le quepa la más mínima duda de que lo que se van a plantar son pinos. Desde luego plantarán alguna encina, algún quejigo o algún pudio -o a lo mejor no plantan más que pinos y se quedan tan anchos-. En ese caso, la mitad de estas frondosas se secará y con el devenir de los años veremos aumentado el ya de por sí extenso desierto verde que asola gran parte de nuestro paisaje.

martes, 19 de enero de 2016

Réquiem por un gigante

 El hecho de constituir un medio inaccesible, tan aislado e inhóspito no le ha servido de nada a la cumbre de Peña Isasa. Tampoco el que sus laderas se consideren Hábitat de Interés Comunitario y estén incluidas en la red de espacios NATURA 2000, tal y como puede comprobarse en el GeoVisor de IDErioja, donde sólo tenemos que aplicar la capa "Inventario de Hábitats de Interés Comunitario en Red Natura 2000" para poder ver las parcelas incluidas dentro de esta difusa e insustancial figura de protección.


En color lila, parcelas en torno a la cumbre de Peña Isasa, designadas como Hábitat de Interés Comunitario
 e incluidas en la Red Natura 2000. En amarillo, el vallado perimetral dentro del cual se va a repoblar.


 Sinceramente, nunca creí amenazada la integridad del gigante. Dada su orografía y la escasez de su suelo y desde luego su venerabilidad, lo veía muy lejos de ser alcanzado por proyectos invasivos e infraestructuras. Pero los amantes de la naturaleza tendemos a ser ilusos e idealistas... mientras que algunos ingenieros de montes son como íbices, capaces de trepar y poner sus asquerosas pezuñas en el más extraplomado de los riscos...

Aunque la calidad de las imágenes dejan mucho que desear, puede
apreciarse como era el lugar antes y después. Todo el terreno ha
sido removido sin respetar las matas de erizón.
 El pasado día de año nuevo, como cada uno de Enero, me dispuse a ascender a la cumbre de Peña Isasa. Allí, mi amigo Jorge Ezquerro y yo nos topamos con el espanto... un vallado cinegético nuevo y reluciente nos hizo presagiar lo peor, no tardamos en constatar que estábamos en lo cierto. Ahora, en un pequeño rincón de La Rioja Baja que bien podía pasar por un páramo extraído de un cuento de Tolkien, miles de hoyos cavados con retroaraña se encuentran destrozando el paisaje. Un paisaje cuya visión era un regalo para el alma de todas las personas que ascienden a Pena Isasa. Una visión ahora irremediablemente corrompida, que en el futuro podría ser incluso peor... un asqueroso pinar repoblado bajo el cual nada más crecerá, salvo toneladas de agujas secas.

 ¿No les gustan las repoblaciones ya practicadas hace tiempo?... Todo el valle de Turruncún, vertiente este de la montaña se encuentra repoblado en tiempos del ICONA con pino laricio (Pinus nigra). Una repoblación que por cierto, parece cualquier cosa menos un bosque mediterráneo. Una repoblación cuya impenetrable sombra y gruesa capa de acículas caídas imposibilitan la vida de cualquier otro árbol o arbusto que no sea el pino plantado.


Valle de Turruncún, con el pico Gatún y la Sierra de Yerga al fondo.

En el interior del pinar... por no crecer no crecen ni los pinos jóvenes.


 Pero no son esas las únicas repoblaciones de Peña Isasa, la orientación oeste y parte de la este de su cumbre también sufrieron en su día la invasión del pino. Lugares que pese a su inclinación fueron arrasados, un trabajo que no quiero ni imaginarme el esfuerzo que costó en aquellos años hacerlo a golpe de azada... ¿No hay suficientes pinos ya en Peña Isasa?

 Tras el impacto recibido, desolados, sin palabras y con lágrimas en los ojos, continuamos nuestra ascensión. Pero cuando crees que nada puede ir peor, el destino siempre te depara una nueva vuelta de tuerca. Incluso las empinadísimas laderas inmediatas a la cumbre se encuentran cavadas, no se han respetado ni los canchales que salpican la ladera este, ni los preciosos pudios que crecen en ella, muchos de los cuales han sido brutalmente mutilados para facilitar la colocación del vallado.

Dentro de unos años el pinar de repoblación invadirá toda la ladera.
 Un vallado infame, que discurre paralelo al camino hasta la misma cumbre, privando al observador del disfrute de un paisaje otrora soberbio. Un paisaje que quizás fuera uno de los últimos rincones vírgenes de La Rioja Baja y al que nunca más podremos asomarnos con orgullo.

 No hace ni un año que escribí en este mismo blog la entrada titulada "No más pinos por favor...". En ella expuse mi opinión -que comparto con bastante gente- sobre una situación que me parece catastrófica. En momentos como este, es cuando siento la impresión de que los dioses se burlan de uno mismo, pues ahora tengo que contemplar como Peña Isasa, un lugar simbólico, de impenitente peregrinaje para mucha gente -y en mi caso de una necesidad absolutamente religiosa- es profanado y destruido por la imparable metástasis de las repoblaciones forestales.

 Siempre quedará algo, parecía decirnos allí un solitario ojo de perdiz (Adonis vernalis), florecido entre tanto horror... y así es, pero ya nunca será lo mismo.

domingo, 17 de enero de 2016

Una grandeza única

 Toda mi vida me he sentido afortunado de haber nacido en mi tierra, más que nada porque de haber nacido en cualquier otro lugar no tendría el privilegio de poder contemplar cada día a Peña Isasa.


Peña Isasa, 1.456 m. Con las primeras nieves de este tardío invierno, vista desde Bergasilla Somera.


 Un pico que pese a no llegar a los 1.500 metros, se asoma hierático al valle del Ebro, destacando como un gigante de piedra entre enanitos de barro. No en vano, desde esta no tan modesta mole, uno obtiene una excelente panorámica de todo el Sistema Ibérico Septentrional y puede observar -entre otros picos- el San Lorenzo y la Mesa de Cebollera, gran parte de la cordillera pirenaica en días claros y como no, al este... el Moncayo, que sin duda cada mañana contempla orgulloso a su hermano pequeño.

   
Ladera este de la cumbre de Peña Isasa. La nieve caída se muestra
delatora de las fechorías perpetradas para plantar pinos. 
 Sus empinadas laderas son recorridas diariamente por la lúgubre sombra de los buitres (Gyps fulvus) y escrutadas minuciosamente por el águila real (Aquila chrysaetos). Entre sus abruptas crestas lanza el gran duque (Bubo bubo) su altivo canto y las chovas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) hacen piruetas, mientras que, el azul del cielo es cortado a cuchillo por el picado del halcón peregrino (Falco peregrinus). Al abrigo de sus peñas se ocultan corzos (Capreolus capreolus) y jabalíes (Sus scrofa), también zorros (Vulpes vulpes), garduñas (Martes foina) y gatos monteses (Felis sylvestris). En tanto que sus canchales sirven de refugio a comadrejas (Mustela nivalis), lagartos ocelados (Timon lepidus), lagartijas pardas (Podarcis liolepis) y colilargas (Psammodromus algirus) y a los mayores ejemplares de eslizón tridáctilo (Chalcides striatus) que jamás he podido observar, quizás por aquello de la regla de Bergmann... que decía algo así como que los animales que viven en climas más rigurosos o fríos alcanzan mayor tamaño que otros que habitan lugares más benignos. Incluso es posible que a lo mejor, la escasísima y tímida víbora hocicuda (Vipera latastei), habite todavía los pedregosos desniveles de nuestra sagrada montaña, muy a pesar de la cantidad de botas y cayados que transitan sus descarnadas veredas.

 Pero no tiene Peña Isasa su mayor riqueza en las aves rupícolas, ni en el resto de fauna que mora bajo su sombra, hay algo que lo hace único e irrepetible... su cumbre.

 Elevada sobre el tórrido secarral riojabajeño, tiene no obstante un microclima capaz de permitir crecer a los tejos (Taxus baccata) en plena solana. Es sin duda un clima de montaña donde crecen una serie de plantas únicas, cuyas formaciones no se encuentran en ningún otro lugar de la zona, pues las montañas y sierras vecinas no tienen la altitud suficiente o bien, carecen de su carácter mediterráneo, siendo más húmedas y constituyendo un hábitat distinto.


Imagen de la cara norte de Peña Isasa, con formaciones almohadilladas de Genista hispanica occidentalis,
Erinacea anthyllis y Cytisus oromediterraneus.


 La Directiva Hábitat de Interés Comunitario las denomina "Brezales oromediterráneos endémicos con aliaga" y "Pendientes rocosas calcícolas con vegetación casmofítica". ¡Toma ya!.. bajo tal rimbombancia aparecen plantas tan curiosas y características como el aulaguino (Genista hispanica occidentalis), el erizón (Erinacea anthyllis) o el piorno serrano (Cytisus oromediterraneus), que tapizan el suelo con sus formaciones almohadilladas y configuran un magnífico paisaje, más hermoso aun si cabe al florecer cada año.

Mata de erizón o cojín de monja (Erinacea anthyllis).
 Son plantas de montaña, por eso tienen ese curioso aspecto de cojín, sus ramas crecen cortas y apretadas para protegerse del frío y el viento que reina en estos lugares. Pero también hay otras que con bravura crecen hermosas sobre canchales y al pie de los cortados, como el pudio (Rhamnus alpina) o el guillomo (Amelanchier ovalis), cuyas hojas se tornan de un cálido color rojizo con la llegada del otoño.

 Son unas cuantas -algo así como muchas- las montañas que pueden encontrarse en La Rioja, no conozco sin embargo, ninguna otra que se eleve sobre todas las que la circundan y que además constituya por si misma un hábitat diferente al que puedan presentar sus vecinas. Es por ello Peña Isasa un lugar único, incomparable, insustituible e imprescindible. Una maravillosa joya cimentada en lo más profundo de nuestros recuerdos y nuestra tierra, que lamentablemente nunca ha gozado de una protección y un respeto que se encuentren la altura de tan magnífico gigante.